25 nov. 2008

Nelson escucha voces



"Ya está. Tenemos la plata para la campaña.”
Esta era la voz de un hombre del Gobierno que, en el medio de la celebración por la sanción de la ley de nacionalización de las AFJP, reconocía uno de los fines a los cuales va a ser destinada parte de esa enorme masa de dinero de la que, a partir de ahora, dispondrá el Gobierno.


En estas líneas, que son la introducción a una nota de opinión de Nelson Castro, puede detectarse la presencia de un chanta. De un chanta, con todas las letras. Un chanta premiado, pero chanta al fin.

Eso de poner entrecomillada semejante frase anónima, sin ninguna remotísima posibilidad de cotejarla aunque más no sea con un humilde testigo (ni hablar de un grabador), y encima utilizarla como fundamento de toda una nota de opinión, es (con perdón de los adolescentes) un recurso de estudiante de escuela secundaria elaborando un folletín escolar una hora antes del cierre.

Seguramente la frase, comparada con otras barbaridades que suelen entregarnos los medios, no es gran cosa. Sin embargo no hay que minimizar estas costumbres mendaces y poco profesionales de algunos periodistas, porque en el devenir diario de la lectura, se incorporan si hacer ruido, sin que se adviertan, en la sensación que la gente tiene sobre lo que pasa.

Tal vez son más eficaces estas entrelíneas que ocurren a cada instante, que las mentiras más alevosas, más "identificables". Porque estos recursos berretas a los que acude un Gran Periodista ni siquiera dejan la posibilidad de considerarlos una mentira. Entran en la categoría de lo "inverificable". Y desde ese improbable, este opinador compulsivo fundamenta su posición.

Lógicamente, después, en toda la nota, no vuelve a mencionar la frase ni habla del "hombre del gobierno". Así, cualquiera hace periodismo ¿no?.