22 ene. 2009

Chanterismo Independiente

Gracias al atento No, nos enteramos que el "Chavo" Fucks mandó al frente al chanta de Nelson Castro, contando que la "supuesta censura" en Radio del Plata fue una jugada de El Dotor para negociar un contrato mejor en la radio.
Así está publicado en Diario sobre Diarios, donde hay un link a las palabras de Fucks en su programa radial. De ser verdad lo que la "fuente excelente" le cuenta a Fucks, ¿no estaríamos ente la presencia de un delincuente?.

17 ene. 2009

Víctimas que no son tales

A propósito de un comentario de NO, vamos a tener que decir algo sobre lo que le está pasando a Nelson Castro, que parece que lo rajaron de la AM del Plata porque cambiaron de dueños y que se yo. No voy a entrar en detalles porque no los conozco y no me interesa nada de lo que rodee a un chanta como Castro, que desvirtúa el sentido del periodismo de opinión en cada línea que escribe.

Dicho de otra manera, vamos a hacer en este post la Gran Nelson: vamos a largarnos a opinar sobre lo que le pasa, sin investigar absolutamente nada. Una suerte de homenaje que le hacemos ante esta desgracia que le toca vivir.

El Nelson es víctima de un juego que fue inventado y es alimentado por el tipo de prensa que él mismo defiende. El poder se está disputando espacios de difusión, a falta de reglas claras que son precisamente boicoteadas desde hace décadas por ese mismo tipo de periodismo que él (y casi todos) ejerce. En buen criollo: Nelson, jodete, son las reglas del juego que no denuncias hasta que te toca a vos.

Yo puedo ser del palo de la prensa, pero no hago a la prensa víctima de nada, porque no lo es. Y menos los chantas estos que cobran miles de pesos por decir verdades (supongamos que las dicen) que están estricta, rigurosa y voluntariamente extraídas de un universo temático pequeño, que abarca deliberadamente a las instancias representativas de la gente. Aclaro algo: eso es bien bonito, eso es parte de la democracia. Pero no es toda la democracia. Y, a su vez, la desvirtúa.

Los periodistas como Castro ejercen un olvido que es funcional a los sistemas representativos liberales: jamás hablan del poder que se ejerce desde sectores a los que no se votan. Y en países como el nuestro, a veces esas instancias de poder no electo, son determinantes para la vida de los ciudadanos. Se creen piolas porque han decidido hacer periodismo criticando a los que podemos voltear con el voto, pero no a los que, tan poderosos o más, no los podemos controlar de ninguna manera si no es mediante leyes restrictivas que vigilen su actividad.

Cualquier piola podrá decir: “pero la prensa critica a las instancias que establecen esas normas”. Felicitaciones, ya puede pasar a séptimo grado. Eso es un verso hasta en países como Estados Unidos, donde el ciudadano medio está ferozmente controlado por una prensa que empequeñece ese universo temático (la agenda, digamos). Un claro ejemplo que desnuda esta “libertad de prensa virtual” es el excelente documental “Sicko”, de Michael Moore.

Resumiendo: El Nelson y otros periodistas creen que el periodismo independiente es el que habla todos los días de los funcionarios, con una visión lineal de los procesos históricos, como si los responsables de nuestros males nunca estuvieran condicionados por poderes que, por esas casualidades de la vida, sustentan las principales inversiones en comunicación. Mediante la propiedad de los medios o mediante el auspicio.

Eso es formar parte de un círculo vicioso que deja buenos sueldos a los principales periodistas. Pero cuando el círculo se les vuelve en contra, patalean como si lo vinieran denunciando desde que volvimos a la democracia.

El Gran Periodismo Argentino es el principal responsable de que luego de 25 años no tengamos una adecuada ley de medios. Y como siempre jodemos en este blog, es el único sector totalmente impune que le queda a este joven sistema democrático. Pero eso sí: cuando le tocan el culo, patalean como si les debiéramos la vida.

Es una vergüenza decirlo, pero estoy convencido que por mejorar el sistema democrático han hecho más ciertas víctimas fatales (pienso en los reprimidos) que decenas de medios que, en el mejor de los casos, solo se han dedicado a limpiar de elementos indeseables a un sistema de representación que condicionan diariamente.